(Caracas 19 de abril de 2026 Prensa MinComunas) En el marco del ciclo de formación masiva que se ha venido desarrollando de manera continua para el fortalecimiento del Poder Popular, se llevó a cabo una nueva sesión educativa centrada en el Rol de la mujer en la economía Comunal.
Esta clase magistral, facilitada por Alix Forero, vicepresidenta de la Corporación Venezolana para la Agricultura Urbana y Periurbana (CVAUP), tuvo como objetivo transformar la invisibilización estructural de las mujeres en el ámbito laboral en un protagonismo socioproductivo.
La formación subrayó que alcanzar la paridad laboral no es solo una cuestión de equidad, sino una oportunidad estratégica que podría incrementar el Producto Interno Bruto (PIB) mundial en un 20% a largo plazo. Así, empoderar a las mujeres en la economía Comunal no solo será una ventaja para las familias y comunidades, sino que también se convierte en un motor para el desarrollo sostenible y el crecimiento económico a nivel global.
El valor de la economía del cuidado y la superación de brechas

Uno de los puntos clave de la clase fue la visibilización de la economía del cuidado, un tema que a menudo pasa desapercibido en los discursos sobre el desarrollo económico. Se reveló que las mujeres realizan 16.000 millones de horas diarias de trabajo no remunerado, lo que representa una asombrosa cifra que equivale al 23.9% del PIB mundial. Este dato pone de manifiesto la enorme contribución que las mujeres hacen al sustentar el bienestar de las familias y, por ende, de la sociedad en su conjunto.
La facilitadora enfatizó que esta carga de trabajo, donde las mujeres dedican 2.5 veces más tiempo que los hombres a las tareas del hogar, constituye un motor invisible que sostiene el mercado tradicional. Sin embargo, a pesar de su importancia, este trabajo no es reconocido ni valorado en términos económicos, lo que perpetúa desigualdades de género y limita el progreso hacia una sociedad más equitativa.
La discusión nos invita a reflexionar sobre la necesidad de cambiar el enfoque hacia la economía del cuidado, promoviendo políticas que reconozcan y valoren el trabajo doméstico y de cuidado, así como a buscar una distribución más justa de las responsabilidades en el hogar entre hombres y mujeres.
En la reciente discusión sobre la penalización sistémica que enfrentan las mujeres en el ámbito laboral, se puso de manifiesto la disparidad salarial que persiste en la actualidad. Un dato alarmante es que las mujeres ganan apenas 0,7 centavos por cada dólar que percibe un hombre, lo que ilustra de manera contundente la desigualdad económica que las afecta.
En economías avanzadas, la brecha salarial supera el 30% en algunos sectores, mientras que, en cargos de alta dirección, como los de CEO, la diferencia se sitúa en un preocupante 27.1%. Estos números no reflejan una falta de preparación o competencia por parte de las mujeres, quienes, de hecho, suelen destacar en logros educativos y formación profesional.
La raíz de esta desigualdad radica en barreras estructurales que limitan el acceso de las mujeres a puestos de liderazgo, así como en la penalización que enfrentan por ser madres, lo que les dificulta avanzar en sus carreras. Es fundamental reconocer estas dinámicas y trabajar hacia un entorno laboral más equitativo, donde las competencias y el talento sean los únicos criterios que determinen el éxito profesional, sin importar el género.
Modelos de liberación: De la experiencia global a Banmujer

La clase profundizó en casos de estudio como el Banco de Grameen en Bangladesh, un referente mundial en el ámbito del microcrédito, que ha demostrado que las mujeres son altamente solventes y que reinvierten hasta un 35% más en áreas cruciales como nutrición, salud y educación familiar. Esta evidencia resalta la importancia de empoderar a las mujeres en el ámbito financiero, un principio que también se ha aplicado en Venezuela.
Siguiendo el legado del comandante Hugo Chávez, en 2001 se fundó el Banco de Desarrollo de la Mujer (BANMUJER), el cual se distingue por su enfoque integral, feminista y socialista. A diferencia de los modelos de microcrédito tradicionales, que a menudo presentan barreras excluyentes, el sistema venezolano ha otorgado más de 95.000 créditos, acompañados de formación técnica y una estrecha articulación con el Poder Popular.
Este enfoque no solo busca proporcionar financiamiento, sino también empoderar a las mujeres a través de la educación y la capacitación, ofreciendo tasas de interés social del 6% y plazos de hasta 4 años. De esta manera, BANMUJER se convierte en una herramienta esencial para la inclusión financiera y el desarrollo sostenible, contribuyendo a la construcción de una sociedad más equitativa.
Praxis y compromiso para la Economía Comunal Feminista
La formación concluyó con un poderoso llamado a la Praxis Comunal, animando a las y los participantes a ejercer una soberanía económica colectiva que fortalezca sus territorios. A lo largo de la actividad, se discutieron retos y se presentaron acciones concretas, como la creación de infraestructura Comunal de cuidados, que busca garantizar el Buen Vivir de la comunidad, y el establecimiento de cuotas del 50% en comités de economía, promoviendo la inclusión y la igualdad de género.
Además, se propuso la asignación de presupuestos participativos con enfoque de género, asegurando que las decisiones económicas reflejen las necesidades de todas las personas en la comunidad. En este contexto, se reafirmó el respaldo legal que ofrece la Constitución Bolivariana, resaltando el Artículo 88, que reconoce el trabajo del hogar como una actividad económica que aporta valor y riqueza a la sociedad.
Esta perspectiva refuerza las políticas de Estado actuales, como la Gran Misión Venezuela Mujer, que promueve a la mujer como un sujeto económico independiente y un motor crucial para la transformación cotidiana en la Comuna. Así, se busca empoderar a las comunidades, fomentando la Autogestión y la solidaridad, elementos esenciales para avanzar hacia un futuro más justo y equitativo.



