‎Brigada voluntaria larense transforma solidaridad en alimentación, obras y acompañamiento para familias en contingencia

‎(Caracas, 10 de julio de 2026 / Prensa Mincomunas). — Mientras las familias en contingencia permanecen resguardadas en el campamento transitorio instalado en la Unidad Educativa Nacional Luis Hurtado Higuera, en El Junquito, una brigada de voluntarios proveniente del estado Lara trabaja diariamente para consolidar la estabilidad de quienes hoy reconstruyen sus vidas a través de la organización popular.‎‎

Desde la preparación de alimentos hasta la construcción de nuevos espacios comunitarios, Comuneros y Comuneras llegaron con la misión de activar la solidaridad intercomunal. En este espacio reciben atención integral niñas, niños, adolescentes, mujeres embarazadas, personas de la tercera edad y hombres, quienes cuentan con el acompañamiento permanente de las instituciones del estado, el Poder Popular organizado y los comités de voluntarios que han convertido la corresponsabilidad en una labor cotidiana.‎

‎Alimentación y acompañamiento Comunal

‎En la cocina del campamento comienza una de las jornadas más importantes del día. Allí trabaja David Vásquez, integrante de la brigada proveniente del municipio Simón Planas, quien explica que el grupo decidió trasladarse desde el estado Lara para apoyar a las familias en contingencia. “Venimos orgullosamente de la Comuna El Maizal en el estado Lara, con el único compromiso con los compañeros de La Guaira de respaldar la elaboración de la comida para estos hombres, mujeres y niños que se encuentran en este espacio de resguardo”, expresó Vásquez.‎‎

La comisión de alimentación está integrada por voluntarios que articulan junto a las Cocineras de la Patria, personal del Servicio Nacional de Alimentación Escolar (Senae), especialistas del Instituto Nacional de Nutrición (INN) y las propias familias que permanecen en el campamento, quienes participan activamente en la co-gestión y organización de la cocina.

‎”Lo más hermoso es que el pueblo en contingencia también se suma a colaborar de inmediato en la elaboración de los alimentos y el mantenimiento general. Eso nos da una enseñanza clara: que sólamente unidos y organizados podemos avanzar en la consolidación del autogobierno”, afirmó Vásquez.‎‎

En cada jornada se preparan alimentos balanceados para la comunidad que hace vida en el campamento, con menús supervisados por especialistas y adaptados a las necesidades de la población. Además del trabajo en la cocina, la brigada también impulsó mejoras en este espacio mediante la adecuación de las instalaciones y la incorporación de nuevos equipos, optimizando las condiciones logísticas.‎

‎Manos que construyen el nuevo territorio

Mientras en el área de alimentación se coordinan las raciones diarias, otra parte de la brigada trabaja en la ampliación de las condiciones de habitabilidad del campamento. Miguel Ángel Rodríguez Martínez forma parte del equipo de construcción, cuyos integrantes asumieron la tarea de levantar nuevos módulos sanitarios y duchas para el bienestar de las familias.‎‎

“Estamos haciendo unos baños para mayor comodidad de la comunidad bajo resguardo, optimizando los servicios existentes. También estamos construyendo espacios para garantizar la privacidad de todos”, explicó Rodríguez.‎‎

Las labores abarcan trabajos de albañilería, soldadura, plomería, reparación de sistemas de aguas servidas y adecuación de distintos espacios dentro de la institución. Daniel Pinto, otro de los voluntarios, explicó que actualmente trabajan en la construcción de un nuevo módulo sanitario conformado por duchas y piezas sanitarias, destinado a elevar las condiciones de permanencia de las familias provenientes de La Guaira.‎‎

Después de más de una semana de trabajo continuo, los brigadistas coinciden en la importancia de seguir sumando voluntades. Por ello, hacen una invitación a quienes posesn conocimientos en construcción, soldadura, herrería, plomería o electricidad a incorporarse a las labores que se desarrollan en los campamentos.‎

“A todas las personas que tengan conocimiento técnico y disposición los esperamos para que nos apoyen. Entre más manos se sumen, más rápido podremos consolidar estos espacios para el bienestar colectivo”, expresó Rodríguez.‎‎

Para Gaudi Olivo, integrante de la brigada de construcción, la experiencia confirma uno de los valores fundamentales del Socialismo Bolivariano: el apoyo mutuo y el orgullo de contribuir al bienestar de otras comunidades en contingencia.‎‎

Más allá de las obras ejecutadas, la presencia de la Comuna El Maizal representa una expresión concreta del Poder Popular organizado, siendo el ejemplo vivo de las bases que se movilizan para acompañar a otros territorios, demostrando que la soberanía popular se construye con trabajo, compromiso y la convicción de que un pueblo organizado jamás avanza en soledad.

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