(Caracas, 5 de julio de 2026 / Prensa Mincomunas).- Pintacaritas, juegos de futbolito, baloncesto, voleibol, gymkanas y una merienda especial llenaron de alegría el campamento transitorio habilitado en la Unidad Educativa Nacional Luis Hurtado Higuera, en El Junquito, donde decenas de niños, niñas y adolescentes que permanecen junto a sus familias tras los terremotos registrados el pasado 24 de junio, disfrutaron de una jornada recreativa orientada a brindarles un espacio de esparcimiento, convivencia y acompañamiento emocional.
La actividad forma parte de la atención integral que se desarrolla en este campamento, acondicionado para recibir a 300 familias afectadas por los eventos sísmicos. Además de garantizar alojamiento, alimentación, atención médica y acompañamiento psicosocial, el espacio incorpora acciones recreativas y deportivas que buscan ofrecer momentos de tranquilidad y esperanza mientras avanza el proceso de atención familiar.
La jornada fue organizada con el respaldo del Servicio de Policía Comunal, voluntarios provenientes de distintos estados del país y miembros de la comunidad, quienes unieron esfuerzos para convertir por unas horas el campamento en un espacio de juegos, sonrisas y encuentro, reafirmando que la recuperación también pasa por atender el bienestar emocional de la población infantil.




La oficial Montañez, adscrita al Servicio de Policía Comunal del kilómetro 10 de El Junquito, explicó que estas actividades buscan brindar a los niños y niñas un momento diferente luego de la experiencia vivida durante la emergencia. “Nosotros estamos encargados de hacer el resguardo y actividades recreativas con los niños y niñas damnificados del estado La Guaira y parte de Caracas, para que tengan un beneficio y se distraigan un poco de todo lo que vivieron tras el terremoto. Estamos aquí para apoyarlos, ayudarlos y que tengan un rato diferente y se olviden un poco de todo lo que pasaron en esa situación”, expresó la oficial Montañez.
Asimismo, la actividad contó con la participación de un grupo de voluntarios provenientes del municipio Paz Castillo, estado Miranda, quienes, junto a numerosas personas que colaboraron de manera solidaria, hicieron posible la realización de esta jornada recreativa para los más pequeños. En este sentido, Yonailis Pimentel, integrante del voluntariado, destacó que detrás de cada juego, cada merienda y cada dinámica existe el compromiso de muchas personas que decidieron sumar esfuerzos para acompañar a la infancia en uno de los momentos más difíciles que les ha tocado vivir.
”A pesar de toda la tragedia que ellos vienen sufriendo, necesitan un día diferente, necesitan alegría porque ellos son eso, inocentes. Nosotros estamos aquí para ayudarlos y regalarles esa sonrisa que tanto necesitan”, manifestó la voluntaria.
La jornada reafirmó el valor de la solidaridad como una herramienta fundamental para acompañar la recuperación de las familias afectadas. Cada juego, cada sonrisa y cada gesto de afecto contribuyen a fortalecer la esperanza de niños y niñas que hoy comienzan a reconstruir su cotidianidad.






