(Caracas, 04 de abril de 2026 / Prensa Mincomunas).– Tras siete años de inactividad, la carpintería de la Comuna Avivir La Limonera, en el municipio Baruta, se prepara para un encendido que trasciende lo mecánico. No se trata sólo de reactivar motores, sino de poner en marcha un modelo de Industrialización Comunal diseñado para superar los nudos críticos que en el pasado paralizaron la producción por falta de insumos.
Este proyecto, priorizado por la comunidad en la Consulta Popular Nacional, impacta directamente a 1.096 familias del urbanismo y busca establecer una red de suministro de mobiliario para todo el eje mirandino.
Lecciones aprendidas: Superar la parálisis con gestión directa

La historia de este espacio productivo está marcada por una pausa prolongada. Al respecto, la Vocera Tridis Contreras destaca que el proceso nació del debate popular: “Esa carpintería estaba desde hace siete años inactiva por materia prima… en asamblea decidimos postular el proyecto para la consulta, ganó y estamos en el proceso”.
Para la comunidad, reconocer los errores del pasado es el primer paso para no repetirlos. “Generalmente, los nudos críticos de hace siete años pudieron ser la falta de mantenimiento, la desarticulación con los proveedores o la ausencia de un fondo de reserva. La lección principal es que la carpintería debe gestionarse con criterios de eficiencia industrial pero con alma comunal, priorizando siempre la formación continua y la reinversión”, afirma Contreras.
Un modelo económico autosustentable

La clave de esta nueva etapa radica en romper la dependencia de financiamientos externos para el funcionamiento diario. Para marcar la diferencia con gestiones anteriores, la Comuna ha definido un modelo de reinversión autónoma. “Se debe definir qué porcentaje de los ingresos por ventas se destinará exclusivamente a un Fondo de Reposición de Inventarios. La meta es que la carpintería no dependa de asignaciones presupuestarias externas, sino que su propio flujo de caja permita la compra autónoma de madera, pegamentos y herrajes”, explica la Vocera.
Para fortalecer este ciclo, la estrategia incluye la comercialización en redes sociales y alianzas con entidades bancarias para ofrecer financiamiento al usuario. “Se debe asegurar el cliente con un contrato y así asumimos el compromiso por parte de la carpintería La Limonera y a su cliente final con el anticipo de un 50% de cancelación del mismo”, detalla Contreras sobre la rigurosidad administrativa del proyecto.
Alianzas estratégicas y metas de producción
Para garantizar que la línea de producción nunca se detenga, se ha consolidado un convenio con Maderas del Orinoco. “Se nos hizo un contrato… para que nos vendan la madera”, destaca la Vocera. La dinámica consiste en establecer un inventario de seguridad que active un pedido automático cada vez que las existencias bajen del 30%, asegurando el flujo constante de madera curada.
En cuanto a la capacidad operativa, la planificación es ambiciosa: “Cabe recalcar que en nuestra planificación realizamos 150 puertas semanales y 600 mensuales”, señala Contreras, aunque aclara que el cronograma de arranque definitivo cumplirá fases de pruebas de vacío, calibración y prototipos antes del encendido oficial.
Formación técnica y transparencia

La durabilidad de la maquinaria pesada está respaldada por un plan de formación junto al Ministerio de Industrias, que incluye certificación técnica en mecánica básica y lubricación para las Comuneras y los Comuneros. Además, se implementará una “bitácora de uso diario obligatorio donde se anoten horas de encendido y limpiezas realizadas, bajo la supervisión de un comité de mantenimiento interno”.
La eficiencia del Poder Popular se demostrará con datos abiertos a través de carteleras informativas y un “Libro de Entradas y Salidas: Un sistema auditable donde cualquier miembro de la comunidad pueda verificar el destino de cada tabla de madera y el uso de los fondos obtenidos”.
Producción para la vida en el territorio
El alcance social de la carpintería tiene metas medibles, como la dotación de mesas y sillas para escuelas locales y mobiliario básico para los Centros de Diagnóstico Integral (CDI). “La carpintería la vamos a activar para las misiones del urbanismo y para las adyacencias del municipio Baruta”, enfatiza Contreras.
Con este avance, la Comuna Avivir La Limonera ratifica que la Gestión Directa de las comunidades, apoyada por la Inversión Social del Estado, es la vía más eficiente para transformar la realidad territorial y consolidar una economía comunal soberana.


