Aragua, 27 de septiembre de 2026. (Prensa FONDEMI).- La fuerza transformadora del Poder Popular Organizado ha permitido que el Centro de Producción Agrourbano, (CPA), Valle de Onoto se convierta en un modelo emblemático de soberanía alimentaria y desarrollo sostenible en la región. Situado en el ámbito de la Comuna Socialista del Río Madrevieja y apoyado por el Consejo Comunal El Toro, este proyecto se ha consolidado gracias al esfuerzo conjunto de los Consejos Comunales de la zona que, a través de la integración y la organización, han logrado establecer una estrategia territorial integral. Esta estrategia no solo maximiza el aprovechamiento del suelo, sino que también promueve la siembra diversificada, garantizando así la producción regenerativa que beneficia a toda la comunidad.
El CPA Valle de Onoto se erige como un ejemplo de cómo la colaboración y la gestión Comunal pueden transformar realidades, fortaleciendo la resiliencia de la población ante los desafíos actuales y fomentando un futuro más sostenible. Con cada cosecha, se reafirma el compromiso de las comunidades con la alimentación local y el respeto por el medio ambiente, demostrando que, cuando el pueblo se organiza, puede alcanzar metas significativas que impactan de manera positiva en su entorno y en la calidad de vida de sus habitantes.
En este contexto de dinamismo Comunal, la productora agrourbana y profesora Trina Rumbo Escalona, lideresa de esta iniciativa agroecológica sustentada por el Poder Popular, ha resaltado la importancia de formar alianzas educativas interinstitucionales desde el centro de producción.
Este enfoque socioeducativo permite que la juventud de la Escuela Técnica de Agricultura Nacional Ezequiel Zamora, y del Colegio Marista San José de Maracay puedan vincular la teoría académica con la práctica productiva y la conservación ambiental en su propio territorio Comunal. A través de un esquema agrícola gestionado con un enfoque socioambiental, se está fomentando una producción diversa que incluye cultivos como semilleros de cilantro, maíz, berenjena, ají criollo y ají guindilla, todos ellos intercalados con especies ornamentales y frutales. Además, las brigadas de trabajo Comunal han implementado barreras vegetales que incluyen onoto, ñame morado, batata rosada, cúrcuma y jamaica, así como plantaciones de aguacate, quinchoncho y limón criollo.
Este esfuerzo no solo busca una producción sostenible, sino que también se enfoca en preservar la biodiversidad y mejorar la nutrición del suelo, fortaleciendo así el tejido social y ambiental de la comunidad. La colaboración entre instituciones educativas y la comunidad es clave para el desarrollo de una agricultura responsable y consciente, que beneficia tanto a las generaciones presentes como a las futuras.
La innovación tecnológica impulsada por el Poder Popular se manifiesta de manera notable en el CPA Valle de Onoto, donde se ha establecido una biofábrica de consorcios microbianos en colaboración con el Instituto Nacional de Salud Agrícola Integral (INSAI). Este proyecto, que combina la lombricultura con el intercambio de conocimientos entre las Comunas, permite la producción de fertilizantes naturales, esenciales para el cultivo de alimentos sanos, soberanos y libres de químicos tóxicos. Estos fertilizantes son destinados al abastecimiento directo de las familias de la comunidad, promoviendo así la seguridad alimentaria.
El viceministro de Agricultura Urbana, Elías Sánchez, ha destacado el papel fundamental de la comunidad en este proceso, elogiando su conciencia organizativa y su capacidad creativa. Sánchez manifestó que esta experiencia es un claro ejemplo de cómo el Poder Popular puede generar un impacto positivo cuando se conjugan la creatividad, la formación y el trabajo en equipo.
La agricultura urbana y periurbana, sustentada en los pilares de los Consejos Comunales y las Comunas, ofrece un horizonte de esperanza e independencia productiva para la nación. Así, cada siembra y cada insumo biológico resultante de la labor comunitaria reafirma que la organización Comunal es el motor que dignifica el trabajo, protege la Madre Tierra y asegura la soberanía alimentaria del pueblo.











